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Ceros a izquierda y derecha

Las cifras de muertos parecen desdibujar la individualidad, igual que cualquier prejuicio.

Cuando el gobierno, a cargo del Estado que por la Constitución Nacional ejerce la Seguridad para la totalidad de los ciudadanos y tiene el monopolio del armamento más poderoso, sale a matar, estamos en guerra. La crueldad más absoluta se ejerce cuando un Estado atenta en contra de sus propios ciudadanos.

¿Quien te garantiza que a vos no te toque, cuando el hombre da rienda suelta a sus demonios? La espada desenvainada del odio agita su sed de sangre… no es solamente pasado, es prever que no suceda, es el enorme NUNCA MÁS que nos debemos como Humanidad.

Los organismos internacionales no ejercen las pomposas funciones que adornan sus denominaciones. Hablan de unión y paz, mientras un niño ucraniano tiembla debajo de su cama. Hablan de que cada país administre vacunas como pueda, mientras manejan presupuestos millonarios en autoelogiarse y recaudar donaciones.

El Vaticano se asoma al balcón y declama desde sus paredes revestidas de oro que los de abajo se hagan cargo de los problemas que tibiamente comentan. En aras de la corrección política, se nos contagia la tibieza. El actual Papa viaja por todo el mundo menos por su propio país, como si no fuésemos su Patria, su origen y sede de la Iglesia que lo encumbró a lo más alto de su fe.

Los pensadores contemporáneos nos hablan de conceptos líquidos, como fluye un río así la verdad se desvanece, el bien se evapora y la justicia se sumerge en una napa imposible de encontrar. No me digas más… no hoy.

Hoy se conmemora a las víctimas del Holocausto Nazi, que a los primeros que asesinó es a sus propios ciudadanos con alguna discapacidad física y/o mental. Ciudadanos alemanes de pleno derecho pero que “dañaban la imagen del orgullo alemán”.

Los gitanos, homosexuales, negros, judíos, etnias diversas fueron masacradas en pos de la pureza de raza aria, esa que el mismo Hitler no tenía. Con su pelo renegrido y sus ojos negros insuflados de odio y resentimiento, con su sed de poder el asesino arrastró a millones de personas a la guerra y a millones a la muerte. Fracasó y hundió a esa patria orgullosa en un territorio repartido en cuatro partes y en cuatro patas.

Nos cuentan los colegas de Iton Gadol: “El 27 de enero de 1945 tropas del Ejército Rojo ingresaron al campo de exterminio más importante que construyeron los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, Auschwitz-Birkenau, destinado a ejecutar la “Solución Final” del pueblo judío”.

Sesenta, sesenta años después con ese lindo nombre de Naciones Unidas, designaron el “Día Internacional de Conmemoración anual en memoria de las víctimas del Holocausto” (Resolución 60/7 aprobada en la Asamblea General del año 2005).

“Auschwitz-Birkenau, ubicado en territorio polaco, a 43 kilómetros al oeste de Cracovia, era un complejo integrado por tres grandes unidades principales y 39 campos subalternos. Los campos principales eran Auschwitz I, el campo de concentración original que servía de centro administrativo para todo el complejo y en cuya entrada estaba colocado el cartel que decía “Arbeit macht frei (el trabajo hace libre)”; Auschwitz II, Birkenau; y Auschwitz III, Buna – Monowitz; estando su dirección en manos de las SS”, prosigue el artículo citado.

“La Resolución 60/7 está integrada por seis artículos que no sólo establecen la fecha de recordación sino que también rechaza la negación del Holocausto, reconoce que durante el mismo fue exterminado un tercio del pueblo judío, a la vez que se dirige a los estados miembros que componen las Naciones Unidas para que elaboren programas educativos destinados a las futuras generaciones para que sepan lo que fue el Holocausto, que preserven los lugares históricos en los que funcionaron los campos de trabajo y exterminio como también condena las manifestaciones de intolerancia y discriminación por motivos religiosos y étnicos”, concluye.

A su vez, periodistas de Infobae actualizaron en 2013 las cifras del exterminio:

“Según una investigación reciente, los crímenes del nazismo fueron mayores de lo que se pensaba hasta ahora: 42.500 campos de concentración y hasta 20 millones de víctimas”, aseveran.

“Una reciente investigación a cargo del Museo del Holocausto de Washington estableció que las consecuencias del exterminio de judíos a cargo de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial fue peor de lo que se pensaba”, detalla.

Acorde a la documentación, el New York Time establece la cantidad de centros de concentración en “42.500; número que incluye 30.000 campos de trabajo forzado, 1150 guetos, 980 campos de concentración, unos mil centros de detención de prisioneros de guerra, además de unos 500 burdeles con esclavas sexuales y miles de lugares donde se aplicaba la eutanasia a ancianos y se realizaban abortos forzados”, agrega el informe.

Según el artículo, las cifras reavivan el horror: «Sabíamos que la vida en los campos de concentración y en los guetos era terrible, pero los números que estamos manejando son increíbles», declaró Hartmut Berghoff, director del Instituto Alemán en los Estados Unidos, donde fueron presentados los resultados preliminares del estudio sobre la expansión de estos centros desde Francia hasta Europa oriental.

“El estudio también corrige el número de fallecidos en estos campos. Los volúmenes publicados por el Museo del Holocausto identifican entre 15 millones y 20 millones de víctimas del genocidio de judíos -así como gitanos, homosexuales, polacos o rusos-, una cifra que triplica los seis millones que se estimaban hasta la fecha”, asegura.

“El aumento, según los investigadores, es consecuencia del descubrimiento de estos nuevos centros del terror nacional-socialista alemán. «Básicamente, era imposible moverte por Alemania sin encontrar un campo de trabajos forzados o un campo de concentración. Estaban por todas partes», comparte otro de los investigadores del proyecto”, culmina la publicación de 2013.

Las cifras de la muerte son pasmosas, pero los ceros de la derecha son vistos por algunos como ceros a la izquierda.

Negacionistas de historia documentada, alegatos de la posverdad, recrudecimiento de extremas izquierdas y derechas, fanatismos raciales, religiosos, mil formas de locura extremista, desequilibrios que el sistema democrático no logra dominar ni apenas contener.

Fuentes: Iton Gadol

Infobae

Video de DAIA (Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas).

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