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El país de Al Capone

El día miércoles 26 recibí una llamada que iba a cambiarme radicalmente los planes de la noche. Me llamaron de intratables. Querían contar con una joven liberal para dar un debate sobre alcohol y drogas. Cuando lo asimilo, confirmo y arranco a prepararme.

Se hace la hora, me pasan a buscar, llego al estudio y me reciben muy amablemente, y también me aconsejan para dar una buena exposición a pesar de que no tenía en claro qué aspectos íbamos a tocar.

Se introduce el tema, y en grande en el graph «Hay un inicio del consumo del alcohol a los 13 años»

¿De quién es la culpa? ¿La familia? ¿El Estado anómico argentino?

Esto es una responsabilidad compartida. Tanto del Estado, que pareciera que tuviese aversión por la norma y adoración por meterse en temas que no le competen, como intervenir excesivamente en la economía, como también la poca educación y concientización sobre ciertos temas, ya sea de manera individual o dentro de una familia. Temas que no se hablan pero son necesarios hablar.

Entendiendo esto, hay muchos factores que explican el consumo de alcohol temprano. Carece de sentido querer englobarlo en una sola cuestión. Es mucho más amplio y complejo. Puede ser la necesidad de inserción en determinado círculo, padres ausentes o padres que consideran que «aún no es tiempo de hablar ciertos temas», etc. Ahora, teniendo en cuenta que 1 de cada 2 jóvenes consume alcohol antes de los 18 años, deberíamos saber que tenerlo legislado hoy por hoy, es como si no tenerlo. La cuestión no es regular o prohibir el consumo.

Históricamente se ha demostrado que las personas pasan por encima de las legislaciones que no son de su agrado, un muy buen ejemplo es La Ley Seca en Estados Unidos ratificada en el 1919. Todos conoceremos a Al Capone, ¿no? El líder de la compra y venta de alcohol clandestina.

Se genera un mercado paralelo y en negro, siempre.

Mi conclusión es que lo más importante es entender las consecuencias de consumir a largo plazo, educarnos en el tema y saber qué estamos consumiendo. Al final del día, para bien o para mal, es una elección personal.

Así como elegimos libremente alcoholizarnos y drogarnos o no, tenemos que entender que toda acción tiene su reacción. Nos queremos comportar de una manera, tendremos que asumir las consecuencias. La libertad no es libertad sin la ética de la responsabilidad. En eso consiste el libre albedrío. Y es por eso tan importante adquirir este sentido de la responsabilidad que tanto falta en la sociedad de hoy.

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